La reciente orden ejecutiva del gobierno de Estados Unidos, bajo la administración Trump, ha anunciado la aplicación de aranceles recíprocos generalizados a más de 180 países. Esta medida tiene como objetivo igualar las tasas arancelarias que otros países imponen a productos estadounidenses, y forma parte de una estrategia para reducir el déficit comercial de EE.UU., que se encuentra en niveles históricamente altos.

La decisión ha generado un remezón en el comercio internacional, afectando de manera directa las cadenas de suministro globales y las relaciones comerciales bilaterales. Más allá del impacto inmediato en los costos, esta medida también obliga a los exportadores e importadores a reestructurar estrategias, ajustar contratos y replantear rutas logísticas frente a un entorno comercial más proteccionista.
Impacto en exportadores latinoamericanos
Países como Colombia, Perú, Ecuador, México y varias naciones de Centroamérica han sido incluidos en esta nueva política con una tarifa uniforme del 10% sobre las exportaciones hacia el mercado estadounidense. Si bien este arancel representa un reto, su magnitud es considerablemente menor en comparación con otros países altamente penalizados, como Camboya (49%), Laos (48%) o Vietnam (46%), lo que posiciona a América Latina en una situación competitiva frente a estas economías asiáticas.
En el caso de Perú, el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (MINCETUR) emitió un comunicado oficial confirmando que el país ha sido incluido con un arancel del 10% y que esta medida no es específica contra la nación, sino parte de una política de carácter global. El gobierno peruano ha activado mesas de trabajo para evaluar estrategias de mitigación, articular acciones con autoridades estadounidenses y brindar herramientas a los exportadores para mantener su presencia internacional.
Sectores sensibles y vulnerables
Los aranceles impactan especialmente a productos como confecciones, calzado, textiles, bicicletas y alimentos procesados, rubros con alto volumen de exportación desde América Latina hacia EE.UU. Las pequeñas y medianas empresas exportadoras podrían verse obligadas a absorber parte del costo adicional o renegociar contratos, afectando su rentabilidad.
Sin embargo, los países latinoamericanos también se ven beneficiados indirectamente por esta coyuntura. Dado que países asiáticos clave enfrentan aranceles de hasta 49%, EE.UU. podría redirigir parte de su demanda de importaciones hacia socios más competitivos en términos arancelarios, como Colombia, Perú, México y Guatemala. Esto abre una ventana de oportunidad para sustituir proveedores afectados y ganar participación de mercado.
Una oportunidad estratégica para la región
En este contexto, América Latina debe posicionarse como un socio estratégico para suplir productos que ahora enfrentan barreras más altas desde Asia. Sectores como el textil, el agroindustrial, el calzado y los bienes de consumo pueden fortalecer su presencia en el mercado estadounidense si se articulan cadenas logísticas eficientes, se garantizan condiciones de calidad, cumplimiento regulatorio y se cuenta con esquemas de aseguramiento adecuados.
Un ejemplo claro se presenta en la industria del calzado. Mientras Vietnam enfrentará un arancel del 46%, países como Colombia o México podrían convertirse en proveedores alternativos para el mercado estadounidense. Si estos países logran adaptar rápidamente sus capacidades productivas, optimizar sus tiempos de entrega y cumplir con estándares exigidos por EE.UU., tienen el potencial de capturar una porción del mercado que antes dominaban sus competidores asiáticos.
Este tipo de oportunidades requiere de una estrategia integral entre el sector privado y los gobiernos, donde se incentive la inversión, se facilite el acceso a financiamiento para exportadores y se fortalezcan los seguros logísticos. De esta forma, América Latina no solo podrá mitigar el impacto de los nuevos aranceles, sino también posicionarse como una región clave en la reconfiguración del comercio internacional.
En JAH Insurance Brokers, acompañamos a exportadores e importadores a enfrentar este tipo de disrupciones mediante soluciones especializadas en seguros de carga internacional.
Recomendamos:
- Evaluar nuevos mercados y clientes potenciales dentro de EE.UU.
- Revisar y ajustar pólizas de seguro para incluir desvíos, cambios de ruta o plazos extendidos.
- Anticipar riesgos logísticos ante una posible sobrecarga de demanda.
En el contexto del comercio internacional donde encontramos constantes cambios, contar con asesoría experta y protección aseguradora es clave para aprovechar las oportunidades que surgen incluso en escenarios adversos.
¿Tu cobertura está preparada para enfrentar cambios arancelarios y aprovechar nuevas rutas comerciales? En JAH Insurance Brokers estamos listos para ayudarte a transformar el riesgo en ventaja competitiva.